Livia es la Inteligencia Artificial que opera tus procesos inmobiliarios. Agentes que contestan WhatsApp, perfilan al interesado, levantan el inventario, redactan el contrato y arman el reporte del mes — cada uno con el conocimiento de tu inmobiliaria y los límites que tú le pones.
Usa lo que realmente necesita tu equipo, y escala tus operaciones con la ayuda de Livia, la Inteligencia Artificial para tus operaciones inmobiliarias.
Opera tu inmobiliaria, con lo que realmente necesita
Del interesado que escribe al negocio cerrado.
La habita quien arrienda y vende
Lo que piden inquilinos y propietarios, con respuesta.
La habita quien atiende
Contratos firmados, arriendos cobrados y giros al día.
La habita quien cobra y administra
Atraviesa todo lo de arriba
No es una pantalla que se visita: se configura una vez —qué sabe, qué puede hacer y en qué bandejas entra— y desde ahí trabaja adentro del sistema base y de las tres suites. Contesta, agenda, clasifica y avisa con el mismo dato que ve tu equipo.
Conoce a LiviaUn asesor comercial y uno de cartera abren el mismo contacto desde su propia suite. Nadie se mete en la cartera del otro ni ve lo que no le toca.
Firmar contratos arranca dentro de la suite administrativa, pegado al cobro que habilita. Los documentos firmados, en cambio, son de todos: viven en la biblioteca del sistema base, donde cualquiera los consulta.
Cuatro momentos del mismo negocio. Lo que queda registrado en el primero es lo que evita repetir trabajo en el último.
El mensaje entra por WhatsApp, Instagram o el chat de tu página y cae en una sola bandeja. Livia contesta al momento: pregunta qué busca, manda las fotos y cuadra la visita con el asesor que le toca. Cuando el asesor entra a responder, ya sabe todo lo que se habló.
El inmueble deja de ser una fila en una hoja de cálculo: es una ficha con fotos, estado y dueño, amarrada al negocio y a la persona. En el tablero ves en qué etapa va cada uno, cuánto vale y quién responde por él.
El contrato se firma con un código que llega por WhatsApp, sin imprimir ni instalar nada. Al quedar firmado el cobro queda andando: el inquilino paga por PSE o deja su tarjeta, y cada mes lo del propietario sale con la comisión y la administración ya descontadas.
Le dices a Yampi qué hacer cuando algo pasa y lo hace siempre igual: repartir los mensajes según quién esté libre, avisar de un pago vencido, mover un negocio de etapa. Y cada persona del equipo ve solo lo que le toca ver.
Hoy la operación vive repartida y alguien tiene que pasar los datos a mano de un lado al otro. Ahí se pierden los interesados, se descuadra la cartera y se van las horas.
Nos cuentas cómo arriendas y cobras hoy, y te mostramos cómo quedaría con tus propios inmuebles. Treinta minutos, sin compromiso.